La privacidad según JG Inversiones: un pacto silencioso entre confianza y transparencia
La confianza no se firma con tinta, sino con actos. En JG Inversiones lo sabemos bien: si pones en nuestras manos tu información, lo mínimo que podemos hacer es protegerla como si fuera un tesoro escondido en un cofre blindado. Por eso existe esta política de privacidad: para que sepas, sin rodeos ni letra pequeña, qué datos recopilamos, cómo los utilizamos y de qué manera los resguardamos cuando visitas nuestro sitio web jgcinversiones.com.
Los datos que nos confías
Identidad, finanzas y huellas digitales
Sí, necesitamos saber quién eres. Tu nombre, apellidos, correo electrónico y número de teléfono nos permiten llamarte por lo que eres: una persona, no un número.
También pedimos datos financieros, porque nuestro mundo gira en torno a inversiones y transacciones; y, como ocurre en cualquier subasta, alguien tiene que levantar la paleta en el momento justo.
Finalmente, dejamos que la tecnología hable por ti: la dirección IP, tu navegador o tu sistema operativo nos cuentan cómo navegas. Nada misterioso: solo claves que nos ayudan a mejorar tu experiencia.
Lo que hacemos con tu información: más servicio, menos burocracia
Tu información no descansa en un cajón polvoriento. La usamos para abrirte la puerta a subastas e inversiones inmobiliarias, gestionar transacciones de manera segura, avisarte de novedades y promociones, y, por supuesto, seguir puliendo nuestra plataforma para que navegar en ella sea tan fluido como caminar por tu propio pasillo.
¿Compartimos tus datos? Solo cuando no hay alternativa
En este terreno, somos como anfitriones celosos: tu información no sale de casa salvo que sea imprescindible. Puede llegar a manos de proveedores que nos ayudan a operar, de autoridades que lo exijan por ley o de terceros a quienes tú, expresamente, hayas dicho que sí. Nunca más allá.
Seguridad: una muralla con ventanas
Usamos medidas técnicas y organizativas para proteger tu información frente a accesos indebidos, pérdidas o filtraciones. Sabemos que ningún sistema es perfecto —ni siquiera las fortalezas medievales lo eran—, pero ponemos todos los recursos posibles para que tu privacidad esté, al menos, en mejores manos que la tuya propia.
Tus derechos: el mando está en tus manos
No se trata solo de que nos entregues tus datos, sino de que también conserves el control sobre ellos. Por eso, puedes acceder, corregir, eliminar o incluso oponerte a ciertos usos. Tú decides hasta dónde llega nuestra relación.
Una política viva, no una reliquia
Las políticas de privacidad no deberían envejecer como manuscritos olvidados en un archivo. Esta, en particular, irá evolucionando con el tiempo. Si hay cambios importantes, no tendrás que adivinarlos: te lo haremos saber en nuestro sitio web o directamente en tu bandeja de entrada.
En suma, este documento no es un formalismo: es un recordatorio de que la confianza se cuida con la misma seriedad que una inversión millonaria. Porque, al final, ¿qué mayor activo que tu propia privacidad?
